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ORÍGENES DE LA ESCUELA BOLERA Y SU REPERCUSIÓN EN LA ESCUELA CLÁSICA FRANCESA. AUGUSTO BOURNONVILLE.

 

Por: Pedro Ramírez Rey.

 

Introducción:


Este trabajo, parte de la intención de realizar un acercamiento desde el punto de vista histórico al surgimiento de la escuela bolera, y su desarrollo como uno de los estilos de danza más importantes surgidos en el siglo XIX. Esta danza totlamente española, se encuentra referenciada por historiadores y expertos de las Artes Escénicas, como una de las más famosas danzas espectaculares del siglo XIX.

 

Desarrollo:


La escuela bolera es el verdadero baile español, llamado también baile nacional o de palillos. Es uno de los estilos que contiene la danza española, la verdaderamente danza clásica española, que surge por la codificación de los pasos y las danzas populares a la hora de subirlos a escena. Influenciada por la danza académica francesa, pues aunque en España no tuvo un ¨ballet de corte¨ , propiamente dicho la influencia de Francia hizo  que nuestros pasos tuvieran una nomenclatura Franco-hispana que muchos maestros y bailarines se negaron a reconocer, por conservar la tradición, algo que actualmente se encuentra en tela de juicio al existir disparidades en este aspecto sobre pasos típicamente españoles que fueron afrancesados.

La diferencia de nuestras danzas es la utilización  de palillos o castañuelas con un braceo típicamente español y una utilización de la parte superior del cuerpo con cambrés,  escorzos y epaulés imposibles mientras en la parte inferior suceden vueltas , saltos y desplantes energéticos con gracejo español , que la danza académica no podría interpretar, por estar enclaustrada en la estética de líneas volátiles y románticas que desentonan con el estilo español.( mas adelante podremos comprobar que Augusto Bournonville plasma muchos de estos aspectos propiamente españoles en piezas de su repertorio).

Para hablar de la escuela bolera tendremos que remontarnos a su gestación, en siglo XVII teniendo su desarrollo en la segunda mitad del siglo XVIII en la baja Andalucía , recogiendo su máximo esplendor en la primera etapa del siglo XIX , una decadencia a finales de este siglo y de nuevo su edad de oro en la segunda mitad del siglo XX.

Es importante conocer que es un camino bastante parecido al ballet clásico. Y paralelo a él , pero mas importante aún, es aclarar que las danzas folklóricas , son las que verdaderamente dieron paso, fueron la pervivencia de estos bailes nacionales, de palillos o posteriormente de boleros y olés a representarse de manera profesional en salones de la nobleza y en la academias  y academizaron bailes como; las seguidillas( que podremos verlas reflejadas también en obras clásicas como El Quijote)  y los fandangos.

En la primera mitad del siglo XIX en Francia tuvo lugar una confrontación de dos escuelas muy diferentes de danza, el ballet clásico francés y la escuela bolera española, que se centraba en los boleros o bailes nacionales. Los artistas españoles eran aclamados no solo en el país franco, si no en la mayor parte de Europa, cansados ya de la figura de la bailarina clásica y romántica sobre el escenario, con actitud triste y desolada como criaturas irreales, acompañadas por figurantes que caminaban tras ellas.

El ballet clásico se vuelve exitoso en nuestro país mientras que nuestro baile típico español no sobrepasa las academias de baile o los cafés cantantes, aunque es verdad que comienza una confluencia entre la escuela española y el ballet, como el de la reconocida pareja Salvatore Viganó y María Medina, una madrileña dotada de un gran salto y de buen toque de castañuelas. Forman la pareja más legendaria de la estética neoclasicista, con imitadores a tutiplén que los seguía. Es uno de los primeros puntos claros de la confluencia de lo español y lo clásico.

A partir de 1835 los bailes nacionales toman una época de esplendor, por el conocimiento de estos bailes en el extranjero, ya que las compañías de Ballet Clásico que existían requerían siempre bailarines españoles de escuela bolera en sus ballet o espectáculos. De ahí que las bailarinas clásicas, se atrevieran a interpretar piezas boleras para el deleite del público.

Estos mismos años, no solo fueron gloriosos para las boleras españolas, ya que en el mundo del ballet clásico la obnubilación por este tipo de danzas, repercutía en los ballets y en las bailarinas como la vienesa Fanny Elssler, que en 1834 bailó La Cachucha con castañuelas tocadas a modo tradicional folclórico, [es decir, anudada al dedo corazón en vez de al pulgar]  mismo año en el que Lucile Grahn bailó el Jaleo de Jerez.

No se puede dejar de mencionar a Marie Taglioni con su Fiesta española, deleitó al público de San Petersburgo dos años mas tarde y en el 1838 con la coreografía La Gitana Española, antecedente directo de “La Bella Durmiente del Bosque” en cuanto a su estructura. Los espectadores que asistieron al teatro quedaron maravillados.

Grandes coreógrafos de ballet del momento: Marius Petipa y Artur Saint León crearon respectivamente La Estrella de Sevilla y La Perla de Sevilla.

Desde 1830, grandes artistas españoles bailaron escuela bolera, y mostraron en las capitales europeas un tipo de baile teatral que no era sólo algo exótico ligado al sur, sino un conjunto de evoluciones coreográficas con estilo propio, plenas de dificultades y de una gran belleza escénica. Hubo una gran fiebre por el baile español, en la cual grandes bailarinas clásicas, como Marie Taglioni o Fanny Elssler, llegaron a bailar grandes bailes españoles incluso con castañuelas. Fanny fue famosa por la gran realización de “La Cachucha” y Marie por “La Gitana Española”.

Otros bailarines muy importantes de este siglo son Dolores Serral, Mariano Camprubí, Manuela Dubinon y Francisco Font. Serral y Camprubí bailaron “el Bolero” y Dubinon y Font “los Corraleros de Sevilla”, en 1834 en la ópera de Paris. Ambas parejas tenían gran rivalidad porque las dos tenían gran virtuosismo y compenetración en el escenario.

Estas dos bailarinas clásicas que se sintieron atraídas en un momento de sus vidas, por nuestra danza española, y que se atrevieron a reproducir nuestros bailes sobre las tablas obteniendo un gran éxito, que hoy en día podría volver a producirse si las compañías de ballet que existen por todo el mundo recrearan piezas boleras en sus espectáculos.

Esta claro que la vida son ciclos como lo es la danza y que hay danzas que se ponen de moda cuando menos lo imaginamos, pues bien; a todos nos gustaría que la danza española volviera a estar presente, no solo en las danzas españolas de ballets importantes como El Quijote o El Lago de los Cisnes, si no que la Escuela Bolera volviera a difundirse con rigor por todo el mundo, ya que con la técnica que hoy día existe, se podría hacer una gran labor.

Mientras tanto para recordar que allá por el siglo XIX hubo dos bailarinas en concreto, extranjeras que se acordaron de nuestra escuela bolera, que les fascinó, que les dio un estudio diferente de su cuerpo; con la que obtuvieron éxito por todo el mundo, y dieron a conocer algo puramente español.

Marie Taglioni

Una de las bailarinas más excelentes del siglo XIX. En 1812 comenzó sus estudios de danza con Jean François Coulon en Paris, aunque su padre Filippo Taglioni fue su verdadero maestro. Tuvo su presentación en l´Academir Royale de Musique de Paris en 1827, siendo entre 1829 y 1837 primera bailarina de la misma. Protagonizó entre otros, los ballets: “La Bella Durmiente”, “Le Dieu et la Bayadére”, Su padre la montaba coreografías como “la Sílfide” donde María bailó con puntas, “La hija del Danubio”, “La rebelión en el serrallo” y “La Gitanilla Española”, un baile español con castañuelas. Con él se fue a San Petesburgo, donde estrenó siendo primera bailarina del Bolshoi “La Gitana”, “L´Ombre”, y “Gerta”, Reina de la Elfrides. Fue famosísima y se hizo pagar aunque murió pobre. Se retiró en 1847 al lago Como de Italia, pero regresó a Paris como Insprectice de la Danse de l´Opera hasta 1870. Su única coreografía fue “Le Papillon” (1860) para su alumna Emma Livry.

Fanny Elssler

Nacida en Austria 1810. Su verdadero nombre es Franziska Essler, ahijada y apadrinada de Josep Haydn, un copista. Debutó en 1818 junto a su hermana en papeles infantiles. Su potencial artístico fue descubierto por el empresario Domenico Barbaja, y la llevó a Nápoles de gira en 1824 y allí destacó en los ballets de Filipo Taglioni. Se casó en Italia y tuvo un hijo, el cual mantuvo en secreto para poder continuar su carrera como bailarina. Se estuvo preparando en cursos intensivos con Auguste Vestris, y debutó en la Ópera de París con “La Tempestad”, de Shakespeare y coreografía de Coralli. Marie Taglioni no era su competencia por ello las dos se apoyaban. Sabían que eran dos estilos diferentes, Marie era etérea y liviana y Fanny con vitalidad y energía, la cual aprovechó para destacar en las danzas folklóricas de carácter vivo. Bailó Fanny “la Cachucha”, que unos dicen que se la enseñaron en Granada y otros que fueron Dolores Serral y Mariano Camprubí en Francia. “La gitana”, diferente a la de su amiga que era la Gitana española, “La tarántula”  1839 y “Esmeralda

Augusto Bournonville

Augusto Bournonville nacido el 21 de agosto de 1805 en Copenhague, fue uno de los coreógrafos que mas  introdujo el ambiente español en sus numerosos ballets.

Con la danza española llegó a tener un amor-odio bastante peculiar. Adoraba la entrega de los bailarines, el talento innato que veía en ellos y la extrema expresividad de sus movimientos; pero detestaba la vulgaridad de sus exagerados gestos, ya que chocaban completamente con el rigor y el decoro que empapaban su danza. Aun así, incluyo en sus ballets todo lo que pudo interesarle –que fue mucho- e imito el estilo bolero en muchas de sus coreografías.

Dolores Serral y Mariano Camprubí (  los bailarines mas famosos de la época que llevaron nuestra danza en Europa  y que triunfaron en la Opera de Paris  con  ¨ Le Bolero¨  en los años treinta) visitaron Copenhague en 1839, invitados para la fiesta de coronación del rey Christian VII , según Bournoville  había que aprender mucho de sus movimientos singulares y ante su imaginación apareció un nuevo mundo de bailes de carácter que ya sospechaba pero no había llegado a comprender plenamente. Estos bailarines invitaron a Bournonville a participar en una actuación con un bolero a cuatro y el deseoso de aprender esos bailes lleno el teatro . Imitó todo con el mayor cuidado y además tenia la ventaja de poseer técnica y talento y así fue , deslumbró a todo el publico. Todos eso cambios en la cabeza y el torso causó   risas y aplausos e hizo reflexionar si había ironía o seriedad bailando de esa manera . Su respuesta estaba preparada con estreno  uno de los ballets mas emblemáticos del coreógrafo ¨ El Toreador¨. Así lo recordaba Bournonville en ¨Mi vida en el teatro¨. Toreador y La ventana fueron dos grandes éxitos del Bournonville, este ultimo estrenado mucho antes en 1856 ,  fue una danza de espejo creada para las hermanas Juliette y Sophie Price que originalmente  fue creada sobre el vals Eugene. La obra pasó de un simple dúo a un ballet de cámara donde Bournonville reunia a la pareja y mas amigos  que bailaban en un patio ( imitación de las típicas reuniones Españolas que tanto gustaban a los extranjeros que nos visitaban) y se interpretaba una seguidilla basada en la que había creado anteriormente Paul Taglioni.

Otra obra  de claro  carácter Español , aunque no se desarrolla en España ( ya que en aquella época para los nórdicos todos los países hispanos eran similares) es ¨ Lejos de Dinamarca¨ fue uno de los ballets favorito del rey Christian X. Bournonville  siendo muy diplomático dijo que se había inspirado para el  papel protagonista de ¨Rosita¨  en la hija del cónsul Español en Buenos Aires , pero no fue así ; se inspiró como referente en la bailarina española Pepita Oliva que había visitado Copenhague en 1858 con gran éxito de publico.

Bournonville  creó solos, divertimentos y variaciones relacionados con las danzas Españolas del momento, y las mas popular fuera de España era, como no , el Bolero. Incluso cuando hoy día comparamos sus coreografías con las de escuela bolera, encontramos una enorme similitud. Por mucho que se haya querido buscar una relación directa entre ambos,  esta claro que el único nexo real fueron los bailarines Españoles  que visitaron Dinamarca y que Bournonville vio bailar a lo largo  de su vida, quizás también en Francia o Italia. Eran los grandes triunfadores del momento, así que bien esta que, aunque tarde se les reconozca su aportación a la danza.