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EL SINDROME DE NARCISO EN PATRICK BATEMAN

por Nestor Roldán

Introducción

“Vivo en el edificio American Gardens, en la calle 81 oeste, en el undécimo piso. Me llamo Patrick Bateman. Tengo veintisiete años. Me gusta cuidarme. Sigo una dieta equilibrada y una rutina rigurosa de ejercicios. Por la mañana si tengo los ojos hinchados me pongo una bolsa de hielo mientras hago mis abdominales. Ya consigo hacer mil. Después de quitarme el hielo me aplico una loción limpiadora de poros. En la ducha uso un gel con espuma activada por agua, luego un jabón corporal limpiador de poros de miel y almendra y para la cara un gel exfoliante. Luego me aplico una mascarilla facial de hierbabuena y la dejo mientras sigo con el resto de mi rutina. Siempre utilizo un after-shave sin alcohol o con poco alcohol, porque el alcohol te seca la cara y te hace parecer mayor. Luego crema hidratante dermoprotectora.

Existe la idea de que un tal Patrick Bateman no existe, sino que es solamente una abstracción porque yo no existo en realidad, sino solamente como ente, como algo ilusorio. Y aunque pueda ocultarte mi mirada fría, si me das la mano notarás que mi carne roza la tuya e incluso es probable que sientas que tenemos estilos de vida parecidos, pero yo sencillamente… no estoy.”

De este modo se presenta Patrick Bateman, protagonista de la novela “American Psycho” de Easton Ellis y de la posterior adaptación cinematográfica dirigida por Mary Harron.

Intentaré en este ensayo hacer una relación entre el personaje de Patrick Bateman y los estudios de Gilles Lipovetsky en torno al surgimiento de una gran figura mitológica, heredera de Edipo, Fausto o Sísifo, como emblemas universales y que se convierte en el nuevo símbolo de nuestro tiempo: Narciso.

“Aparece un nuevo estadio del individualismo: el narcisismo designa el surgimiento de un perfil inédito del individuo en sus relaciones con él mismo y su cuerpo, con los demás, el mundo y el tiempo, en el momento en que el “capitalismo” autoritario cede paso a un capitalismo hedonista y permisivo, acaba la edad de oro del individualismo, competitivo a nivel económico, sentimental a nivel doméstico, revolucionario a nivel artístico, y se extiende un individualismo puro, desprovisto de los últimos valores sociales y morales que coexistían aún en el glorioso reino del homo economicus, de la familia, de la revolución y del arte; emancipada de cualquier marco trascendental, la propia esfera privada cambia de sentido, expuesta como está únicamente a los deseos cambiantes de los individuos.”

¿Cómo nace Narciso? ¿Cuál es su germen?

La seducción… seducción continua y a la carta.

Imaginemos un caleidoscopio: cuando miramos a través de este, podemos observar un universo de formas, figuras, colores, tamaños, incluso podemos hacerlo girar a la velocidad que decidamos y verlas avanzar o retroceder a nuestro antojo. Todas ellas, figuras creadas por el aparato, resultan enormemente atractivas y casi hipnóticas.

Esta exactamente es la estructura de la seducción, la estructura del mundo al cual Narciso se “enfrenta” día tras día. Pensemos ahora en el universo de productos, marcas, tiendas, servicios, canales televisivos, hipermercados tentaculares, restaurantes especializados, publicidad, marketing, variaciones sexuales… el universo incontable de opciones y combinaciones que sustituyen el camino de baldosas amarillas pasado, por uno moderno y multicolor.

Narciso mira el mundo a través de un caleidoscopio o, mejor dicho, el mundo es un caleidoscopio en el que Narciso vive. Y la posibilidad de componerse a partir de esta estructura es el germen de sí mismo.

“La seducción nada tiene que ver con la representación falsa y la alienación de las conciencias; es ella la que construye nuestro mundo y lo remodela según un proceso sistemático de personalización que consiste esencialmente en multiplicar y diversificar la oferta, en proponer más para que uno decida más, en sustituir la sujeción uniforme por la libre elección, la homogeneidad por la pluralidad, la austeridad por la relación de los deseos. La seducción remite a nuestro universo de gamas opcionales, de rayos exóticos, de entornos psi, musical e informacional en el que cada cual puede componer a la carta los elementos de su existencia.”

Patrick Bateman tiene entre sus lugares una larga lista de locales de moda de Nueva York, donde consume seductores platos compuestos a partir del mismo esquema que sigue el mundo en el que vive Patrick, como es el caso del estofado de cigalas con cilantro, la sopa de barro y rúcola al carbón, el lomo de cerdo con gelatina de lima, el pato ahumado en salsa de manteca de cacahuete y puré de calabacín (el cual se encuentra en la guía Gourmet de NY), la lubina con violetas y piñones, los raviolis rellenos de calamares con caldo de limoncillo y profiteroles de queso de cabra, la ensalada cesare de rúcola, el pastel de emperador con mermelada de cebolla, la pechuga de perdiz asada en compota de frambuesa con hojaldre de acedera, las trufas de chocolate, las ostras en sus conchas y el siempre apetitoso helado, entre otros; bebe Coca cola Light, agua mineral, Coronita, Chardonnay muy fino, Martini doble de Absolut y JB sin hielo; utiliza trajes de Valentino Couture, corbatas de Armani, bolsas de viaje Jean Paul Gaultier, sábanas de Cerruti y no compra en el Soho por haberse vuelto “muy comercial”; se da masajes faciales en Elizabeth Arden y rayos UVA en el GIM.

El caleidoscopio opera incesante en torno a Narciso adoptando cuantas formas puede y estas, según dice Lipovertsky, son tantas que llegan a casi cualquier lugar; partiendo del consumo o, mejor, hiperconsumo; pasando por los encantos de lo político, donde los líderes se nos presentan caracterizados con simplicidad ostentosa, vistiendo tejanos o jerséis, reconociendo humildemente sus límites o debilidades, exhibiendo a sus familias, su juventud, sus partes médicos e interpretando teatrales debates televisivos; y sin escaparse del lenguaje mismo, que, adaptado a medida de Narciso, se ha encargado de hacer desaparecer a los sordos a favor de los que oyen mal, y de sustituir ciegos por invidentes, lisiados por personas de tercera o cuarta edad, chachas por empleadas del hogar, proletarios por interlocutores sociales, malos alumnos por niños con problemas o casos sociales y al aborto por una interrupción voluntaria del embarazo; pero siguiendo un medio de transporte casi siempre común: “información, comunicación, así va la seducción.”

Encontrándose Narciso en un terreno generado por la seducción continua, en el que el discurso del maestro ha sido desacralizado y donde la apatía por lo político ha convertido las declaraciones de un ministro en algo que no tienen más valor que un folletín, el sistema ha encontrado en los medios de comunicación el mejor modo de llegar a Narciso y hacerlo crecer alimentando su estadio principal: la indiferencia.

“Desconectando los deseos de los dispositivos colectivos, movilizando las energías, temperando los entusiasmos e indagaciones relacionadas con lo social, el sistema invita al descanso, al descompromiso emocional… La oposición del sentido y sin sentido ya no es desgarradora y pierde parte del radicalismo ante la frivolidad o la utilidad de la moda, del ocio, de la publicidad. Las antinomias duras se vuelven “flotantes”, se empieza a comprender que ya es posible vivir sin objetivo ni sentido. La propia necesidad de sentido ha sido barrida y la existencia indiferente al sentido puede desplegarse sin patetismo ni abismo, sin aspiración a nuevas tablas de valores.”

¿Qué alimento consume la indiferencia para tomar cuerpo?

1-     Imaginemos por un instante que es día 20 de abril de 2010, 15:00 de la tarde y nos sentamos en el sofá, cogemos el mando y conectamos la televisión. Frente a nosotros aparecen las 68 posibilidades de elección de canal, pero nos decantamos por uno que emita el telediario. De entre todas las noticias y más noticias y catástrofes de las que nos informa destaca una: Once trabajadores de BP desaparecen en la explosión en una plataforma petrolífera en el Golfo de México.

2-     Dos días más tarde la plataforma se hunde.

3-     El día 26 del mismo mes la alerta por un “posible” desastre ecológico crece con fuerza. A partir de esta fecha las noticias sobre esta noticia se suceden constantemente y cada vez de manera más apocalíptica.

4-     El 29 se piensa en prender fuego a la mancha, declarada ya “catástrofe” natural.

5-     El 30 la mancha llega a EEUU y se informa de que la petrolera pagará los daños.

6-     El día 2 el presidente Obama visita Louisiana para reunirse con los afectados.

7-     A partir de este momento los intentos de parar los vertidos se sucederán durante meses, multiplicándose las noticias sobre ello, saturando los medios de información y acompañada, por supuesto, por las noticias sobre la crisis mundial, el paro español, la hambruna en el tercer mundo, el día mundial contra el SIDA, los asesinatos cometidos por el Doctor Muerte de las residencias de ancianos y la siempre molestilla violencia machista. El resultado no es en ningún caso sorprendente; Narciso lo único que puede hacer ante esto es cerrar los ojos y tapar los oídos, recibir y eliminar, nunca archivar; la cura de un mundo agresivo y de un incierto final es evidente… la indiferencia. ¿Cuántos a día de hoy podrían decirme el número, ya no digo días ni semanas, de meses que estuvo el vertido del Golfo de México contaminando las aguas y costas? ¿Y cuántos litros de crudo vertió? Lo normal es que nadie haya llegado al final del proceso. Lo normal es no tener estas respuestas.

“Narciso solamente conoce estimulaciones y opciones. De ello proviene la indiferencia postmoderna, indiferencia por exceso, no por defecto, por hipersolicitación, no por privación. La apatía responde a la plétora de informaciones, a la velocidad de rotación; tan pronto se ha registrado, el acontecimiento se olvida, expulsado por otros aún más espectaculares. Cada vez más informaciones, cada vez más deprisa y como resultado los acontecimientos sufren el más absoluto de los abandonos.”

“La deserción: cuanto más el sistema crea responsabilidades e informa, más abandono hay; es esa la paradoja lo que impide asimilar alienación e indiferencia aunque esta se manifieste por el aburrimiento y la monotonía. La indiferencia designa una nueva conciencia, no una inconsciencia, una disponibilidad, no una “exterioridad”, una dispersión, no una “depreciación”. Indiferencia no significa pasividad, resignación o mistificación. El hombre cool no es el decadente pesimista de Nietzsche, ni el trabajador oprimido de Marx, se parece más al telespectador probando  por curiosidad uno tras otro los programas de la noche, al consumidor llenando su carrito o al que está de vacaciones dudoso entre unos días en las playas españolas y el camping en Córcega. Apatía inducida por el campo vertiginoso de las posibilidades y el libre servicio generalizado.”

Llegado a este punto: ¿Es posible concebir a Narciso capaz de compartir sinceramente los valores de solidaridad y ecología? Lipovetski, afirma rotundamente “NO”. Incluso llega mucho más lejos e identifica estas conciencias como un elemento que Narciso escoge para diseñarse. Narciso “decide” ser ecologista, “decide” ser solidario, y solidario y ecologista se etiqueta.

¿Es posible hacer pasar esto de una etiqueta o postura narcisista?

Patrick Bateman conversa en el Nautic Club sobre estas grandes cuestiones aportando el siguiente discurso:

“Hay muchos problemas más importantes que S. Lanka… para empezar tenemos que acabar con el Apartheid, eliminar la carrera de armamento militar, eliminar el terrorismo y la hambruna, hay que dar comida y cobijo a la gente sin techo y oponerse a la discriminación racial, promover los derechos civiles y al mismo tiempo fomentar la igualdad de las mujeres. Tenemos que retornar a los valores tradicionales.  Hay que fomentar la preocupación social en general, y reducir el materialismo entre los jóvenes.”

Cuando escuchamos estas palabras sabemos que no llevan nada debajo. Patrick Bateman es, sin duda, la representación física de las palabras de Lipovetsky. Patrick se etiqueta como solidario, pero nosotros sabemos que es imposible que el compromiso de este hombre pase de una conversación implicada, eso sí, de cafetería. Todos hemos oído o participado demasiadas veces este tipo de discursos de cafetería y sabemos que son conciencias que terminan con la repetición de un gol de Messi pocos minutos después de ser iniciadas.

Que Narciso se considere solidario y ecologista no lo convierte en absoluto en ellos. Narciso es Narciso y raras veces llega a conocer esos estadios.

Por cierto, el vertido del Golfo de México a fecha de 15 de Junio, 55 días después del la explosión de la plataforma, ya había expulsado 500.000.000 de litros y continuó soltando una media de 60.000 barriles de crudo durante 66 días más, hasta que consiguió ser cerrado el 19 de Septiembre de 2010, convirtiéndose en la más importante catástrofe ecológica de todos los tiempos.

Sumergido en la indiferencia, bombardeado por la información invasiva, el desierto crece y Narciso busca refugio lo más alejado posible de ese futuro incierto y de ese exterior apocalíptico e inabarcable: él mismo, ese es el hábitat más seguro que Narciso encuentra.

“En un sistema organizado según un principio de aislamiento “suave”, los ideales y valores públicos solo pueden declinar, únicamente queda la búsqueda del ego y del propio interés, el éxtasis de la liberación “personal”, la obsesión por el cuerpo y el sexo: hiper-inversión de lo privado y en consecuencia desmovilización del espacio público.”

Narciso consigue apagar la magnitud de las grandes cuestiones focalizando en su espacio personal, consiguiendo un “Narciso en busca de sí mismo, obsesionado solamente por sí mimo, propenso a desfallecer ante una adversidad que afronta a pecho descubierto, sin fuerza exterior” y para el cual sus problemas personales cobran dimensiones desmesuradas: “Envejecer, engordar, afearse, dormir, educar a los niños, irse de vacaciones, todo es un problema, las actividades elementales se han vuelto imposibles.”

“Para que el desierto social resulte viable, el Yo debe convertirse en la preocupación central: se destruye la relación, qué más da, si el individuo está en condiciones de absorberse a sí mismo.”

Y es aquí donde comienza el culto al cuerpo, pues: “El cuerpo designa ahora nuestra identidad profunda.” “La personalización del cuerpo reclama el imperativo de juventud, la lucha contra lo temporal, el combate por una identidad que hay que conservar sin interrupción ni averías.” “El interés febril que tenemos por el cuerpo no es en absoluto espontáneo y libre, obedece a imperativos sociales, tales como la línea, la forma, el orgasmo, etc. La normalización postmoderna se presenta siempre como el único medio de ser verdaderamente uno mismo, joven, esbelto, dinámico.”

No hace falta decir, máxime teniendo en cuenta la presentación del personaje, que el de Patrick Bateman es un cuerpo reciclado a conciencia. Añadamos que solo durante el film Bateman aparece 4 veces en pantalla realizando ejercicio (algunas de ellas con el televisor encendido de fondo), lleva un corte de pelo moderno, llega tarde a trabajar por asistir a clase de aerobic, acude a aplicarse costosos tratamientos orientales y cuida escrupulosamente su dieta e imagen, pide a su novia que esta se haga un implante de pechos como regalo de cumpleaños y, desde  luego, no nos cuesta mucho imaginar en él a un futuro ejecutivo multioperado.

Y es así como Narciso profundiza en la búsqueda de un universo propio y cómo utiliza cuantos recursos están a su alcance para dar forma a la cúpula personal.

Patrick Bateman encuentra en la música el elemento perfecto para auto-diseñarse, y en el walkman la herramienta que le permite aislarse de lo exterior y completar una burbuja casi irrompible. El walkman le permiten anular la relación de uno de sus sentidos con el mundo; y ya solo le quedan cuatro… tal vez menos.

“Siendo lo real inhabitable, solo queda replegarse sobre uno mismo, el refugio antártico perfectamente ilustrado por la moda de los decibelios, “cascos” o conciertos. Neutralizar el mundo por la potencia sonora, encerrarse en uno mismo, relajarse, sentir el cuerpo al ritmo de los amplificadores, los ruidos y las voces de la vida se han convertido en parásitos, hay que identificarse con la música y olvidar la exterioridad de lo real.”

Ante la visión de adeptos al deporte con auriculares estéreo en los tímpanos, ante los coches con amplificadores de 100 w, ante las discotecas con equipos de 4000 w y los conciertos que alcanzan los 24000 w, Lipovetsky verbalizará: “Surge una nueva indiferencia hacia el mundo a la que no acompaña siquiera el éxtasis narcisista de la contemplación de uno mismo, hoy Narciso se “libera”, envuelto en amplificadores, protegido por auriculares autosuficientes en su prótesis de sonidos graves.”

Patrick Bateman consigue, enfundado en los cascos, no escuchar los saludos de aquellos con los que se cruza; no recibe las notas verbales de su secretaria, que deberá repetírselas más tarde una por una; anula inconscientemente las conversaciones potenciales que intentan sus amigos evitando toda posibilidad de que estas nazcan; y se los enfunda incluso tras el asesinato de su compañero Paul Allen; Patrick Bateman asiste a discotecas donde casi no escucha sus palabras ni mucho menos a la camarera que tiene delante, y a la cual puede decirle todo tipo de barbaridades sin que esta las reciba; discotecas donde él y sus amigos se cruzan con una mujer que llora dramáticamente cubierta por la música sin que nadie repare en ella.

Bateman ha construido un universo musical tan bien formado que este se convierte incluso en la prolongación de su modo de pensar, como se refleja en las lecciones musicales que le da a Paul Allen y a las prostitutas con las que se acuesta. Patrick Bateman desvela en “American Psycho” su filosofía de vida a través de universo musical:

Patrick Bateman (lección a Paul Allen): “¿Te gustan Huey and the news? Sus primeros temas son un poco demasiado new age para mí, pero cuando salió “Sports” en el 83 creo que llegaron a definir su estilo, a nivel comercial me refiero. (Habla mientras se enfunda un chubasquero en el servicio) Todo el álbum tiene un sonido real y limpio, y una esencia de profesionalidad consumada que tiñe las canciones de una gran energía. (Sale del servicio escondiendo un hacha.) A Huey lo han comparado con Elvis Costello, pero yo creo que tiene un sentido del humor mucho más amargo, más cínico… (Termina de abrocharse el chubasquero) En el 87 Huey sacó este disco; “Fore”, su álbum más conseguido, aunque yo creo que su obra maestra es… (Conecta la música y se pone a bailar)… “Hip to be scuare”, una canción tan pegadiza que la gente ni escucha la letra… pero te diría, que no va solo del placer del conformismo y de la importancia de las modas, también se trata de una declaración personal sobre la vanidad… ¡Oye Paul!...”

(Inserta el hacha en la cabeza de Paul)

Patrick Bateman (lección a las dos prostitutas): “¿Os gusta Phil Collins? He sido un gran fan de Génesis desde que sacaron un álbum en el año 80, “Duke”, antes de ese no comprendía su obra, demasiado intelectual; fue con “Duke” cuando se hizo más aparente la presencia de Phil Collins. Creo que “invisible touch”, es la obra maestra indiscutible del grupo… (Entra en el dormitorio y ellas lo siguen)… se trata de una meditación épica sobre lo intangible, a la vez que engrandece y profundiza en el sentido de los tres álbumes anteriores… Christie, quítate el albornoz… Escuchad lo brillantes que son tocando juntos… (Prepara la cámara para comenzar a grabar)… Casi se pueden oír las sutilezas de cada uno de los instrumentos…. Sabrina quítate el vestido. En términos de artesanía lírica y composición, las canciones de este álbum alcanzan una nueva dimensión profesional. Pensad por ejemplo en la letra de “Land of confusion”; en esta canción Phil Collins trata el problema de la autoridad política abusiva. “Into deep” es la canción POP más emotiva de los 80 sobre monogamia y compromiso… (Enrolla un pañuelo al cuello de Christie)… levanta mucho el ánimo. Sus letras son tan positivas, tan afirmativas, como las mejores que se hayan compuesto nunca… Christie ponte de rodillas. (Cambia la canción) Esta es “Sussudio”… (Camina hacia la cama mientras se quita la camisa)… un gran canción. Una de mis favoritas.”

Pero sin duda alguna la declaración más importante sobre sí mismo la hace en la tercera de las lecciones musicales que da a su amiga Elizabeth y a la prostituta Christie mientras estas se enrollan en el sofá de Patrick como preámbulo, mientras esperan que este se una a ellas. Se trata de un monólogo que bien podría estar escrito por el mismo Lipovetsky.

Patrick Bateman: “¿Sabíais que el primer LP de Whitney Houston, llamado simplemente “Whitney Houston” contenía cuatro singles que llegaron a números 1? ¿Lo sabías Christie? Es difícil escoger uno ante tantos grandes temas. Pero “The Greatest love of all” es una de las canciones más poderosas y mejores que se hayan escrito sobre autopreservación y dignidad. Su mensaje universal atraviesa todas las fronteras y te inspira con la esperanza de que no sea demasiado tarde para mejorar… ya que, Elizabeth, es imposible conectar con otros, siempre podemos conectar con nosotros mismos. Es un mensaje importante, en realidad crucial. Y se transmite con belleza en este álbum.”

Declaración personal sobre la vanidad, importancia de las modas, placer del conformismo, cinismo, humor amargo, autopreservación, dignidad, compromiso con uno mismo… cabría preguntarse: ¿Qué persigue Narciso?

El nuevo imperativo de Narciso es “El éxito”. La autorrealización y el reconocimiento es la meta hacia la que corre. Una carrera, por supuesto, de distancias cortas pues Narciso funciona en el presente y a partir del “todo y ahora”.

“Se acabó el culto al self-made man y al enriquecimiento como signo de progreso individual y social, ahora el “éxito” solo tiene un significado psicológico: La búsqueda de la riqueza no tiene más  objetivo que excitar la admiración o la envidia… En nuestros sistemas narcisistas cada uno corteja a sus superiores para obtener un ascenso, desea más ser envidiado que respetado y nuestra sociedad, indiferente al futuro, se presenta como una jungla burocrática donde reina la manipulación y la competencia de todos contra todos.”

“Presentado como estructura psíquica inédita y atrapada en las redes del “amor propio” y del deseo de reconocimiento.”

No cabe la menor duda de que lo dicho es una realidad absoluta en el día a día de Patrick Bateman. Bateman lucha constantemente por escribirse con letras mayúsculas, llegando al punto de que lo único que parece afectarle y romper su estado de indiferencia es aquello que afecta o agrede a su YO y la imagen que Patrick quiere proyectar de sí mismo:

A) El odio que Bateman le toma a Paul Allen, otro de los vicepresidentes de Pears and Pears, viene por dos motivos:

1-     Escucha a Paul llamarle perdedor, mientras habla con compañeros comunes de trabajo.

2-     Paul Allen puede, sorprendentemente, conseguir mesa en el “Dorsia”, el club más selecto de NY y al que por supuesto Patrick nunca ha tenido acceso.

B) Bateman alardea siempre sobre su posición laboral, haciendo hincapié en la empresa y el puesto que ocupa. Pero a veces su estrategia de proyección falla y esto lo noquea como el más doloroso de los golpes… como cuando conoce a la modelo en la discoteca:

Patrick (sabiendo cual será la pregunta): Hazme una pregunta.

Modelo: ¿A qué te dedicas?

Patrick: Trabajo en “Pears and Pears”, en fusiones y adquisiciones.

Modelo: ¿Y te gusta?

Patrick: ¿Por qué?

Modelo: Porque a la mayoría de tipos que conozco que trabajan en fusiones y adquisiciones no les gusta.

(Breve silencio.)

Patrick (dolido): ¿Y tú, a qué gimnasio vas?

C) No pierde el tiempo en decirles a las prostitutas que se lleva a casa cual es la empresa en la que trabaja, la prestigiosa “Pears and Pears”, pero su ánimo cambia cuando estas le reconocen que no conocen la empresa.

D) Pero la representación máxima de la lucha de Narcisos por la proyección personal es, sin duda, la competición de tarjetas que tienen los vicepresidentes de “Pears and Pears”. Todos ellos intentan conseguir la más elegante y mejor diseñada de las tarjetas, saben que el conseguirlo es el mejor recurso para generar la más intensa de las envidias en sus compañeros. La tarjeta se convierte en “American Psycho” en la representación física del Yo, y Narciso pondrá todo su esfuerzo en que brille más que el de los demás.

(Patrick saca su tarjeta, guardada en una elegante funda metálica, en la mesa de directivos y la coloca a la vista de todos)

Vicepresidente 1: ¿Es un gramo?

Patrick: Tarjeta nueva, ¿qué os parece?

Vicepresidente 2: Vaya, muy bonita. Mírala.

Patrick: Las recogí de la imprenta ayer.

Vicepresidente 3: Bonitos colores.

Patrick: Color hueso. Letra Silian Rail.

Vicepresidente 3: Preciosa Bateman, pero eso no es nada… mira esta (pone la suya junto a la de Patrick). Cáscara de huevo con letra Romalian. ¿Qué opináis?

(Patrick se queda bloqueado mirándola fijamente.)

Patrick: Bonita…

Vicepresidente 2: Dios, es preciosa… ¿cómo ha llegado a tener tanto gusto un palurdo como tú?

Patrick (en off): No puedo creer que Bryce prefiera la tarjeta de Van Patten que la mía.

Vicepresidente 2: Pero esperad, aún no habéis visto nada… (Saca su tarjeta y la coloca junto a las otras). Letra en relieve, color nimbo pálido, blanquecino.

Patrick: Impresionante. Muy bonita. (Silencio. Patrick está notablemente afectado.) A ver la tarjeta de Paul Allen…

(Pausa. Bryce busca la tarjeta con calma, en el más absoluto y tenso de los silencios… la enseña a sus compañeros y Patrick la coge.)

Patrick (en off): Qué bello ese color sutil, casi blanco. La exquisitez del grosor. Si hasta tiene marca de agua.

(La tarjeta se le cae de la mano.)

Vicepresidente 4: ¿Te pasa algo, Patrick? Estás sudando.

Pero esta lucha por ser admirado o envidiado, esta lucha por proyectar y exhibir su Yo y por ser reconocido, es en realidad una lucha consigo mismo por gustarse, pues en el fondo Patrick no se siente realizado, no ha conseguido lo que perseguía de sí mismo, y tal vez nunca lo consiga. Patrick Bateman siente más odio que admiración de sí mismo y por ello hace lo que hace con aquellos que lo superan o a aquellos que desprecia.

“El Superyo se presenta actualmente bajo la forma de imperativos de celebridad, de éxito que, de no realizarse, desencadenan una crítica implacable contra el Yo… Al activar el desarrollo de ambiciones desmesuradas y al hacer imposible su realización, la sociedad narcisista favorece la denigración y el desprecio de uno mismo… El narcisismo se nutre antes del odio del Yo que de su admiración.”

“El destino de las “estrellas” de cine es paralelo al de los grandes líderes políticos y pensadores filosóficos. Las figuras importantes del saber y del poder se apagan, pulverizadas por un proceso de personalización incapaz de tolerar por más tiempo la manifestación ostentosa de tal desigualdad, de tamaña distancia… es el fin de las stars por las que la gente se suicidaba y a la vez se multiplican las estrellas de un verano… las celebridades pierden su aura a la vez que se debilita su capacidad de entusiasmar a las masa. Así cada vez hay más “estrellas” y menos inversión emocional en ellas; la lógica de la personalización genera una indiferencia hacia los ídolos, hecha de entusiasmo pasajero y de abandono instantáneo. Hoy día no cuenta tanto la devoción por el Otro como la realización y transformación de uno mismo.”

Llegado a este punto: ¿En qué lugar quedan para Narciso las relaciones sentimentales? ¿Qué hueco hay para ellas en la estructura narcisista?

Lipovetsky responde a esta pregunta contradiciendo las anteriores teorías sobre Narciso dadas por especialistas como es el caso de Chr Lasch.

Chr. Lasch: “Los individuos aspiran cada vez más a un desapego emocional, en razón de los riesgos de inestabilidad que sufren en la actualidad las relaciones personales. Tener relaciones interindividuales sin un compromiso profundo, no ser vulnerable, desarrollar la propia independencia afectiva, vivir solo, ese sería el perfil de Narciso.”

G. Lipovetsky: “No es cierto que los individuos busquen un desapego emocional y se protejan contra la irrupción del sentimiento; a ese infierno lleno de nómadas insensibles e independientes, hay que oponer los clubs de encuentros, los “pequeños anuncios”, la “red”, todos esos millares de esperanzas de encuentros, de relaciones, de amor, y que precisamente cada vez cuesta más realizar. Hombres y mujeres siguen aspirando a la intensidad emocional de las relaciones privilegiadas (quizás nunca hubo tal demanda afectiva como en esos tiempos de deserción generalizada), pero cuanto más fuerte es la espera, más escaso se hace el milagro fusional y en cualquier caso más breve. Cuanto más la ciudad desarrolla posibilidades de encuentro, más solos se sienten los individuos; más libres, las relaciones se vuelven emancipadas de las viejas sujeciones, más rara es la posibilidad de encontrar una relación intensa. En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí; de ahí la huida hacia adelante en las “experiencias” que no hace más que traducir esa búsqueda de una experiencia emocional fuerte.”

Escenas relacionadas:
1. En la primera escena en que Patrick Bateman aparece con su novia, ambos viajan en la parte trasera de un taxi. Patrick lo hace ausente, enfundado en los cascos, mientras ella intenta tocar un tema importante.
2. Patrick lleva a su apartamento a su tímida secretaria, donde ella le pregunta:

Patrick: ¿Qué quieres hacer con tu vida de verdad? Brevemente, y no me digas “cuidar niños”.

Secretaria: Me gustaría viajar y tal vez volver a estudiar, pero no sé muy bien donde. Estoy en un momento de mi vida donde parece haber tantas posibilidades… pero no estoy segura.

Patrick: ¿Tienes novio?

Secretaria: No, en realidad no. ¿Y tú, sales con alguien? Quiero decir, en serio.

Patrick: Puede, no sé… en realidad no. (Breve silencio) ¿Te sientes realizada… en tu vida?

Secretaria: Supongo que sí… (Pausa larga)… Patrick, ¿alguna vez has querido hacer feliz a alguien?

Patrick: Estoy buscando. Se podría decir que quiero tener una relación significativa con alguien especial.

(En ese instante llaman al teléfono y salta el contestador.)

Voz femenina: Patrick… Patrick, sé que estas ahí. Coge el teléfono pendón. ¿Qué haces esta noche? No intentes esconderte. Espero que no estés con un pendón. En fin no me has llamado y me dijiste que lo harías. Te llamaré por la mañana, cariño. (Él constriñe en rictus) ¡UY, lo siento, sé que no soportas esa palabra! Adiós, Don ejecutivo agresivo.

Secretaria: Sé que debería irme. Tengo tendencia a implicarme con hombres que no están disponibles.

3. La siguiente vez que su novia saca el tema del compromiso se encuentran en un elegante club de NY:

Evelyn: Quiero un compromiso serio.

Patrick: Me parece, Evelyn, que ya no conectamos.

Evelyn: ¿Qué te pasa?

Patrick (en off, como si diese una respuesta a Evelyn): Mi necesidad de seguir un comportamiento homicida a escala masiva no puede remediarse, pues no tengo otra forma de realizarme. (Volviendo a la conversación)… Evelyn, tenemos que hablar.

Evelyn: ¿Hablar de qué?

Patrick: Se acabó. Se acabó todo.

Evelyn: Tranquilo, hombre, siento haber sacado el tema de la boda. Vamos a olvidarlo vale. ¿Qué tomamos? ¿Café?

Patrick: Hablo en serio. ¡Se acabó, joder!… nosotros… no es broma. No creo que debamos seguir viéndonos.

Evelyn: Pero tus amigos son mis amigos, y mis amigos son tus amigos. Dejarlo no va a funcionar. Tienes algo en el labio superior. (Evelyn acerca su mano para limpiarlo y él la agarra y aparta.)

Patrick: Sé que tus amigos son mis amigos, y he pensado en eso: te los puedes quedar.

Evelyn: ¿Lo dices en serio, verdad?

Patrick: Así es.

Evelyn: ¿Qué hay del pasado?

Patrick: Nunca lo compartimos.

Evelyn: Eres inhumano.

Patrick: Estoy en contacto con la humanidad… Lo siento pero es que… no eres nada importante para mí.

(Evelyn llora.)

“¿Por qué no puedo amar o vibrar? Desolación de Narciso, demasiado bien programado en absorción en sí mismo para que pueda afectarle el Otro, para salir de sí mismo, y sin embargo insuficientemente programado ya que todavía desea una relación afectiva”