Investigartes: Artes, Educación y Filosofía

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UN VIAJE ALUCINANTE AL CENTRO DE LA RISA: Ensayo filosófico en clave figurada

Montserrat Muñoz Ávila

Apelando al sentido del humor de quien lea este texto, propongo un paseo filosófico en forma de diálogo figurado a modo de juego, homenajeando al Homo ludens (el hombre que juega) del historiador holandés Johan Huizinga, quien sostiene que el juego se encuentra en los orígenes de toda cultura humana, empezando por el lenguaje; el juego  se sitúa por encima de la antítesis entre prudencia e insensatez, entre lo verdadero y lo falso o el bien y el mal. El juego no forma parte de la realidad de la vida cotidiana, más bien es una manera de salir de ella.

La risa y el juego, siendo esencialmente distintos, tienen dos cualidades importantes en común: El placer que generan per se y la capacidad de abrir paréntesis en el espacio y el tiempo cotidianos. Nos llevan a un estado parecido al éxtasis, ausente de dolor, de obligación, de moral y de normas externas, en el que nuestras incongruencias no sólo no se condenan sino que son objeto de culto.

“Jugar es entregarse a una suerte de magia, a una danza divina” dice el teólogo Hugo Rahner en  Lo Cómico y el Juego.

En este contexto, mi propuesta es invitar al lector a una tertulia muy especial, con formato actual y con invitados de excepción.

 

Moderadora.- Buenas noches, el tema que hoy nos ocupa es un tema muy serio: La Risa, la gran Dama olvidada e incluso despreciada por la filosofía occidental hasta el siglo XVI. Para hablar sobre ello contamos con cuatro contertulios de lujo, que paso a presentarles junto con los textos que nos van a servir de base para nuestras reflexiones:

Charles Baudelaire, poeta, novelista y crítico de arte francés. Nos hablará de su obra Lo Cómico y la Caricatura, en concreto del texto titulado De la Esencia de la Risa y en general de lo Cómico en las Artes Plásticas. Bienvenido, Sr. Baudelaire.

Henri Bergson, filósofo y escritor francés, premio Novel de Literatura  1927, conocido como “el filósofo de la intuición” y  referente obligado para el tema que nos ocupa por su obra titulada La Risa. Un honor, Sr. Bergson.

Peter Ludwig Berger, sociólogo y teólogo laico de origen vienés, que ha desarrollado su labor como profesor e investigador en varias universidades de EEUU. Risa Redentora, la dimensión cómica de la experiencia humana es la obra con la que nos acompaña esta noche. Sr. Berger, un placer.

Por último les presento a Paulina Rivero Weber, filósofa mexicana y profesora en la universidad Nacional Autónoma de México, cuyo artículo Homo Ridens: Una Apología de la Risa, además de su impecable trayectoria, es el motivo de su presencia en esta tertulia. Encantada, Sra. Rivero.

Gracias a los cuatro por su presencia. Aprovecho para excusar a dos invitados cuyo pensamiento es clave para este debate y que no han podido venir por problemas de salud: Baruch Spinoza y Friedrich Nietzsche. Desde aquí lanzo mi promesa de hacerles presentes citando sus ideas más relevantes sobre la risa.

Les propongo enmarcar el diálogo alrededor de las siguientes preguntas:

¿Qué es la risa?

¿De dónde emana y cuál es su función?

La Risa y la Filosofía. ¿Hay filósofos de lo cómico?

¿Los dioses también ríen?

¿Qué papel juega el Arte en todo esto?

 

Sr. Baudelaire, qué es para usted la risa?

BAUDELAIRE.- La risa es satánica, luego es profundamente humana. Es primitiva, como recién salida de la naturaleza. La risa saca a la luz la esencia de la naturaleza humana, su condición más escondida se manifiesta. Es la mejor expresión de la idea de que el ser humano es un choque perpetuo entre dos infinitos: La miseria absoluta ante la divinidad y la grandeza absoluta ante todos los demás seres de la naturaleza. Y nos hace vibrar de forma natural. Pero ante todo hay que distinguir la alegría de la risa; la alegría existe por sí misma con diversas manifestaciones, una de ellas es la risa pero a veces se expresa con el llanto. La risa es sólo un síntoma, un diagnóstico.

Mod.- Sr. Bergson, ¿podría aplicar su método intuitivo al tema que nos ocupa?

BERGSON.- Por supuesto. La intuición es la simpatía mediante la cual uno se inserta en la interioridad de un objeto, en este caso la risa, para coincidir con lo que éste tiene de único. Estoy de acuerdo con el Sr. Baudelaire en que no hay nada cómico fuera de lo propiamente humano. El ser humano es el único que puede reír y hacer reír voluntariamente. Aristóteles nos caracterizó como seres rientes. En mi opinión la risa es una proyección y una descarga de tensión emotiva ante algo que nos representa. La peor enemiga de la risa es la emoción. Para que se produzca la risa es necesario algo así como una “momentánea anestesia del corazón”.

Mod.- Estaría entonces de acuerdo con lo que dice el Sr. Bataille al respecto?

BERGSON.-Sí, en cierto modo sí, porque Georges Bataille dice que la risa es una pérdida de conciencia. Pero debe tener siempre una implicación social y ética.

Mod.- Sr. Berger, su obra más famosa es La construcción social de la realidad, extendería esa misma idea de constructivismo a la risa?

BERGER.- La experiencia de lo cómico y de  la risa como su expresión humana más directa es, por un lado, ubicua y universal y por otro sumamente frágil, sutil y fugaz. Lo que resulta gracioso en un instante al siguiente puede tornar en trágico. Lo cómico es en cierto modo un misterio. Podemos construirlo socialmente también, pero su naturaleza se asemeja más a la naturaleza del juego y más aún a la de los sueños. La risa conjura un mundo onírico que, mientras estás en él, es más real que la vigilia; se rige por normas propias y en él las limitaciones de la condición humana se superan milagrosamente. La experiencia de lo cómico es una promesa de redención.

Mod.- Sra. Rivero, noto su impaciencia por intervenir. En su artículo cita tanto al Sr. Bergson como al Sr. Berger, así como a nuestros dos grandes ausentes, Spinoza y Nietzsche. Es su turno de palabra.

RIVERO.- Gracias. Sí, es realmente emocionante compartir mesa con  pensadores a quienes admiro tanto. Efectivamente, la risa es la gran ignorada e infravalorada por esa mala madre que ha sido la filosofía occidental; hecho absurdo si tenemos en cuenta, tal como dice Berger en su libro Risa Redentora, que ésta comienza precisamente con el enfrentamiento entre el pensamiento de Tales de Mileto y la risa de una esclava tracia. Anécdota que Platón atribuye a Sócrates en el Teeteto. En este texto aparece  Tales, ocupado en la astronomía, mirando al cielo y cae en un pozo, lo que desata la risa burlona de la sirvienta: “Tan preocupado está por saber lo que hay en el cielo que se olvida de lo que tiene a sus pies”. Imagino que Berger hablará más extensamente del significado de esto más adelante. Hay muchos tipos de risa, depende de aquél que ríe. Hay que distinguir antes lo cómico del sentido del humor, que es la capacidad humana para percibir algo como cómico o risible. Me interesa la risa que provoca salir de la mirada cotidiana y facilita una perspectiva diferente de un mismo evento, jugando un papel similar al que ha tenido la obra de arte para Nietzsche y Heidegger. Existe la risa burlona o la sádica pero la que me interesa es la risa como explosión de alegría vital, producto del sentido del humor. Me interesa revalorar la risa indicativa de una cierta facultad para vivir la vida en el marco de  lo que Spinoza llamó laetitia: la alegría. El fin último de toda Ética para Spinoza era la alegría; nada bueno surge del dolor o la tristeza. Lo sano es la alegría y, con ella, la risa.

Mod.- Bien, una vez enmarcado el tema, permítanme la libertad de recopilar los diferentes enfoques sobre la risa que han puesto sobre la mesa. Corríjanme por favor si me equivoco. Podríamos decir que tenemos por un lado la visión pagana del Sr. Baudelaire; por otro la dimensión social y ética de la risa del Sr. Bergson; la risa como algo sutil, lúdica y espiritual del Sr. Berger y el concepto Spinozista de la risa como alegría vital que retoma la Sra. Rivero. Por último y cumpliendo mi promesa quiero añadir una de las ideas que el Sr. Nietzsche aporta al respecto. El filósofo alemán considera la risa como la cualidad que distingue al hombre superior, e introduce dos  nuevos conceptos: el sonido y el movimiento, la música y la danza. “La risa rompe el rostro, quiebra el lenguaje y permite que entre la música. El hombre superior es aquél capaz de danzar sobre sí mismo”.

RIVERO.- Si me permite, me gustaría puntualizar que Nietzsche, el filósofo de la fuerza y de la libertad, de la danza, la risa y el juego, no siempre tuvo ese concepto de la risa, es un claro ejemplo de cambio de valoración. En  El nacimiento de la Tragedia concibe la comedia como algo sumamente inferior a la tragedia. Hay que decir que escribe este texto en la época en que admiraba ante todo la música de Wagner, lo que explica su alabanza de la tragedia y su desprecio por la comedia. Pero más adelante dejará de lado la seriedad Wagneriana y se reirá, desde las montañas más altas, de todas las tragedias, las del teatro y las de la vida, de la mano de Zaratustra.

Mod.- Gracias Sra. Rivero. Efectivamente Nietzsche materializó su idea de movimiento perpetuo en su propio pensamiento.

Vamos a pasar a la segunda cuestión de esta noche: ¿De dónde creen ustedes que emana la risa y cuál es su función, si es que la tiene? Monsieur Baudelaire, está usted riendo, nos podría explicar por qué, de qué?

BAUDELAIRE.- Claro Madame, llámeme Charles por favor. Mi risa brota irrefrenable ante tanta seriedad, ante tanta ingenuidad casi pueril disfrazada de una solemnidad que la hace grotesca. Cuánto desearía que estuviera Friedrich con nosotros, sin duda él  reiría conmigo, y creo que  la manera más apropiada de hacer presente a quien se autodenomina el último iniciado y discípulo del dios Dionisos es con un buen vino delante. Dígame, mi bella dama, si mi deseo puede ser saciado.

Mod.- No está permitido ni fumar ni beber alcohol en un plató de televisión, pero dado lo excepcional de esta tertulia vamos a ver qué podemos hacer… Charles. Blanco o tinto?

BAUDELAIRE.- Tinto, por supuesto. Qué vino bebía Francisco de Goya, el genio español de la caricatura negra. Ese quiero!

Mod.- Me lo está usted poniendo difícil Charles, imagino que lo más parecido que podemos conseguir es un tinto Rioja. Enseguida se lo traen.

RIVERO.- Perdón, antes de proseguir, si me lo permite, me gustaría acompañar a monsieur Baudelaire  con un vino blanco bien frío.

Mod.- Cómo no, Sra. Rivero.

BAUDELAIRE.- Así me gusta madame… siempre he pensado que la mujer es la imagen suprema de la naturaleza, si además ríe y bebe, estoy en el paraíso. Por cierto, ya que vamos a beber juntos, ¿podría tutearla? Es usted tan joven y bella…

RIVERO.- Llámeme Paulina, Charles.

Mod.- Charles por favor, es usted incorregible. Ahora por favor le ruego se centre en el tema que nos ocupa.

Sr. Bergson, Sr. Berger, ¿desean beber algo?

BERGSON y BERGER.- Agua fresca por favor. Gracias.

BERGER.- Sr. Baudelaire, lejos de aprobar sus excesos en este contexto, tengo que admitir que el estado de embriaguez es muy parecido a la dimensión onírica a la que nos transporta la risa, tal como comentaba antes. Confío en que su poesía, que tanto admiro, no sea fruto únicamente del vino.

BAUDELAIRE.- No lo sé, Sr. Berger, quizá  su exceso es la confianza. Lo que sí sé es que comparto con mi compatriota Voltaire el deseo de morir riendo, como le ocurrió al filósofo estoico Crisipo. El vino es un placer más que compartimos como humanos con los dioses. En cuanto a mi poesía, esa que tanto admira, también es excesiva, fruto seguramente de emociones opuestas en eterna lucha, igual que la risa.

Mod.- Al hilo de esto y por reubicar la cuestión, voy a leer una cita de Laurent Joubert, médico francés del siglo XVI, que aparece en su hermoso Tratado de la Risa de 1579: “La risa es fruto de dos pasiones o emociones opuestas, la alegría y la tristeza”. Joubert considera la risa un don  exclusivo del ser humano cuyo origen es puramente fisiológico y no intelectual, a pesar de que estimula directamente al espíritu, y cuya función es propiciar el descanso de los asuntos serios o preocupantes de la vida. Incluso ubica fisiológicamente las pasiones y emociones en el corazón  y en el diafragma la risa, argumentando que estos dos órganos se hallan unidos de forma única y distinta a cualquier otro animal, de manera que el corazón empuja al diafragma.

¿Qué piensan ustedes de esta teoría fisiológica y dual?

BERGSON.- Bien, antes que nada y por unirme a la promesa de hacer presente al Sr. Nietzsche, diré que en su primera valoración de la risa coincide con Joubert cuando dice  que “ el hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. Spinoza también coincide con el médico francés cuando sostiene que los afectos fundamentales de los cuales derivan el resto de las emociones son la alegría y la tristeza, dándoles la misma dignidad a ambos, tal como recuerda la Sra. Rivero en su brillante artículo.

En mi opinión la verdadera causa de la risa es una cierta desviación o distracción del curso natural de la vida, ya sea en las formas, los gestos, el carácter, el lenguaje o los acontecimientos. Esta distracción genera un automatismo rígido que se opone a la elasticidad natural exigida por la vida y por la sociedad. Lo cómico surge de la rigidez y la risa es su castigo, entendido éste como gesto social.

Respondiendo más directamente a su pregunta sobre Joubert, con mi mayor respeto y admiración, discrepo de su idea fisiológica y coincido en la idea de dualidad. Lo cómico se dirige a la inteligencia pura. Claro que la alegría y la tristeza están como emociones opuestas dentro del fenómeno de la risa, como dice Joubert, pero como fuerzas que se contrapesan para evitar las graves consecuencias del exceso.

Por otra parte, estoy seguro de que el estudio de la vanidad humana y del ridículo que se le une, proyectaría una luz singular sobre el origen de la risa. No creo que haya defecto más superficial y a la vez profundo que la vanidad, que brota de la vida social, ya que es una admiración de sí mismo fundada en la admiración que cree inspirar en los demás. La risa es el remedio específico de la vanidad. Concluyo entonces que la función de la risa es correctora y pedagógica y por lo tanto ética, dentro de lo social, porque la risa no se produce en soledad, real o imaginaria, se produce en sociedad.

BAUDELAIRE.- Reivindico el exceso, por alusiones y por convicción.

Mod.- Lo siento Charles pero tenía la palabra la Sra. Rivero y después el Sr. Berger.

BAUDELAIRE.- Excúseme, mi querida Paulina. Adelante.

RIVERO.- Gracias Charles. Hay muchos tipos de risa, dependiendo del estímulo. Es cierto que se puede hacer un estudio desde el punto de vista fisiológico pero no creo que sea su origen. Es muy distinta la risa causada por cosquillas que la causada por una buena broma, o por  mofa o burla de una desgracia ajena, que sería la risa sádica, contra la que hablaba Platón. Volviendo a  mi amado Spinoza, con quien comparto este pensamiento, a pesar de reconocer en la dualidad alegría-tristeza el origen de todas las emociones, tal como apuntó el Sr. Bergson, es sólo del camino de la alegría de donde emana la risa, entendida como contento de sí mismo, y éste como consecuencia de encuentros alegres, y éstos entendidos como aquellos que alimentan tu conatus o razón esencial de tu existencia. Desde luego no asimila el placer a la alegría ni el dolor a la tristeza, es algo mucho más profundo.

Sin embargo, medio siglo después, el ilustrado escocés Francis Hutcheson  le dio al mundo la base para una de las más sobresalientes y compartidas teorías sobre la risa: La teoría de la incongruencia. Aquí sí vuelve a aparecer la dualidad. La idea de la risa como respuesta a la incongruencia, o al absurdo ha sido secundada por numerosos filósofos como Kant, Hegel o Schopenhauer, quien diría  que “la risa surge de la incongruencia entre pensamiento y realidad … es el triunfo del pensamiento intuitivo sobre el racional”, cercano también a usted, Sr. Bergson, así como el análisis que hace  Kierkegaard, en el que nos hace ver que lo trágico surge de una contradicción sufriente y lo cómico de una contradicción indolora. Pero en mi opinión, es la filósofa estadounidense Marie Collins Swabey quien da con la clave propiamente filosófica para la comprensión de la risa cuando dice que “ en el ser humano existe un impulso básico a ordenar la realidad” y la primera  respuesta humana y social a esto es la razón. La risa en cambio, ante la incongruencia o el desorden, no ordena racionalmente sino que la acepta tal como es y, lo que es más importante: La festeja. Esta es la risa de la muchacha tracia ante Tales de Mileto, carente de juicio y de afán pedagógico o corrector. Definitivamente me quedo con esta idea aunque ello suponga un alejamiento momentáneo de mi admirado Sr. Bergson.

BAUDELAIRE.- Mi bella Paulina, al escucharla empiezo a entender el contento del que habla Spinoza y la dualidad de Joubert, y la incongruencia de Schopenhauer…Incluso siento  mi corazón, mi diafragma y todo mi cuerpo convulsionarse entre lo diabólico y lo angélico. Usted también ríe al escucharme

Mod.- Sr. Baudelaire, por favor! Le recuerdo de nuevo que no es su turno de palabra.

Sr. Berger, es su turno, cuando quiera.

BERGER.- Gracias. Permítanme comenzar dando una explicación etimológica de

lo absurdo: Del latín absurdum, por sordera. La observación de las acciones sordas, privadas del lenguaje, o sea carentes de sentido racional. He ahí la incongruencia. Llegar a comprender plenamente el fenómeno de la risa supondría haber desentrañado el misterio central de la naturaleza humana. Sea cual sea su motivación no cabe la menor duda de que la risa es un proceso fisiológico, tal como  sostiene Joubert. Pero, ¿cómo el mismo proceso fisiológico puede ser desencadenado por estímulos tan distintos como las cosquillas o un mordaz chiste político?

No voy a extenderme demasiado en este asunto del que ya han hablado extensa y acertadamente mis contertulios, especialmente la Sra. Rivero, que ha demostrado conocer minuciosamente mi libro. Sólo quiero citar a Reinhold Niebuhr, posiblemente el teólogo más relevante del siglo XX , que en su libro titulado El humor y la Fe, expresiones de la libertad del espíritu humano dice que  “ambos se ocupan de las incongruencias de nuestra existencia, el humor de las inmediatas y la fe de las últimas”. El ser humano es incongruente y caótico como la propia naturaleza a la pertenece y por lo tanto perfecto en su imperfección. La risa pues, no tiene como finalidad la corrección o el  aleccionamiento, sino la liberación del espíritu humano a través de la superación de sus limitaciones sublimándolas para así trascender.

Mod.- Sr. Baudelaire.  Monsieur Baudelaire. ¡Charles! ¿Sería tan amable de volver a su asiento, por favor? Ahora sí es su turno. ¿Necesita usted algo?

BAUDELAIRE.-  Sí, perdón, estaba brindando con la Sra. Rivero por su intervención anterior. Un poco más de vino, por favor.

Sr. Berger, le voy a dedicar una cita que le va a encantar: “Los fenómenos engendrados por la caída llegarán a ser los medios de redención”  refiriéndose a la risa y a la lágrima; si mi memoria no me falla también la dijo un teólogo, para que vea que pongo suma atención a sus palabras. ¿Sabía usted que quien más teme a la risa es el Sabio, que tiembla por haber reído y se detiene al borde de la risa como ante una tentación? Hay por tanto, según el Sabio, una cierta contradicción secreta entre su condición de sabio y la condición primordial de la risa.¿ Podríamos decir entonces que la risa es privativa de los tontos, tal como formula  el Eclesiastés?

La risa, dicen, viene de la idea de la propia superioridad. ¡Idea satánica como la que más! La vanidad de la que hablaba Bergson. Ahora bien, también hay un claro síntoma de debilidad en la risa, luego ¡claro que es dual¡, de hecho está repleta de binomios contradictorios, pero no estancos sino mezclados: La risa y la lágrima, lo angélico y lo diabólico, lo masculino y lo femenino, lo telúrico y lo uránico, la tierra y la lluvia, que se unen para que brote la Vida como un Todo. Tan necesaria es la ruptura y la catarsis que genera la risa como el desbordamiento y la disolución de la lágrima. Alumbran y devoran, como el fuego de Prometeo.

Es importante distinguir, además de los tipos de risa que ha señalado mi querida Paulina, entre la alegría adulta, que es a la que me he referido hasta ahora, y la risa infantil, que es como la eclosión de una flor. Es la laetitia de Spinoza. Aunque en mi opinión, ni siquiera la sonrisa de un niño está exenta de ambición. Los niños son satanes en ciernes.

También estoy de acuerdo con Laurent Joubert en que hay una fisiología de la risa, no tanto en origen como en consecuencia, como sostiene mi colega Berger . La risa y el dolor se expresan con los órganos en los que reside el mando y la ciencia del bien y del mal: Los ojos y la boca. En este mismo terreno diferenciemos también la sonrisa de la risa. La primera es muda, serena, suave, acariciante; la segunda es sonora, vibrante, mordente, penetrante, expansiva y contagiosa, igual que la música. Como diría mi amigo Nietzsche. El gesto se puede igualar por herencia o por imitación genética; la música de la risa no, es única e irrepetible en cada ser humano.

Mod.- ¿Podríamos hablar entonces de una especie de huella dactilar sonora, Monsieur Baudelaire?

BAUDELAIRE.- Llámeme Charles Madame. Sí, exacto, un sello de identidad irrepetible.

Mod.- Bien, el tiempo se nos acaba y nos quedan aún varias cuestiones importantes. Pasemos a la siguiente. Hemos hablado de las causas, de los efectos, de la ubicación, de la naturaleza física y metafísica de la risa y de su clasificación atendiendo a todo ello, así como de sus consideraciones filosóficas y de los pensadores, escritores y filósofos que, además de los presentes, han aportado luz sobre este tema. Podríamos decir que la tercera pregunta que les proponía al principio de esta tertulia acerca de la risa y la filosofía ha quedado en gran parte cubierta, aunque podríamos hablar durante días sobre ello. Concluimos pues que sí hay filósofos de lo cómico pero ¿y los Dioses?  ¿Los Dioses también ríen? Sean escuetos y directos, por favor.

BERGER.-  Hay un dios riente por excelencia: Dionisos. Ya lo dijo tan bella como cruelmente Nietzsche. Volviendo a la anécdota que la Sra. Rivero citó antes y que aparece en mi libro sobre Tales y la sirvienta, Platón añade que este chiste se puede aplicar a todos los que hacen profesión de la filosofía y la tomó de las Fábulas de Esopo. ¿Por qué escoge a  Tales de Mileto? Porque fue uno de los primeros presocráticos y se considera que la filosofía occidental nace con él. ¿Por qué la sirvienta es de la región de Tracia? No podemos tener certeza de ello pero mucho me temo que  fue porque es precisamente en esa región donde se ha situado el origen del culto a Dionisos. Los orígenes de la comedia y de la tragedia se remontan al culto a este dios riente. Aristóteles afirma que la palabra comedia procede de komodia, el canto del Kosmos, que era la multitud enardecida participando en los ritos extáticos y orgiásticos del culto a Dionisos.

Mod.-  Fue Nietzsche, tal como apuntó anteriormente Monsieaur Baudelaire, el filósofo que se autoproclamó el último iniciado y discípulo del dios Dionisos, y que, como consecuencia de su risa (su música) se produce la Danza y el Juego. Y en base a estas tres ideas articulará su Gaya Ciencia o Filosofía Feliz.

BERGER.- En efecto, además relaciona la risa divina con la del hombre superior, aquél que en su último estadio evolutivo ha aprendido a reír como un niño dios.

Contrasta  la alegría y la luz de los dioses paganos con las tinieblas, la tristeza y la debilidad de la tradición judeo-cristiana.

BAUDELAIRE.- Ahora sí estoy de acuerdo con usted, Sr. Berger. Los libros sagrados, sea cual sea la nación a la que pertenecen, no ríen jamás. Desde el punto de vista cristiano la risa humana está íntimamente ligada a la degradación física y moral. En el Paraíso no tenía sentido la agitación de la risa. Es más, ni la risa ni la lágrima podían dejarse ver en el jardín de las delicias. En el Antiguo  Testamento aparece un dios creador a quien le gusta reír, pero del sufrimiento de sus devotos. Es una deidad autoritaria, irascible, vanidosa y cruel. La expulsión del Paraíso, el diluvio universal o la destrucción de Sodoma y Gomorra son pruebas de ello. Nacen el pecado, la culpa y el castigo.

Ni que decir tiene que esta risa nada tiene que ver con la manifestación de plenitud vital propia de las deidades paganas. En éstas impera el amor a la vida como sacralización de la existencia y esto se manifiesta en el carácter festivo de sus dioses. La deidad griega de la risa era Galeón pero es Dionisos el gran dios riente.

RIVERO.- Las sociedades primitivas creían que el mundo es producto de la hilaridad divina. Esta es una de las dimensiones más sorprendentes de la risa como medio de creación del cosmos y de la vida, como responsable fértil del surgimiento de  los señores de la muerte, el sol y el agua, que al unirse generan la tierra. Señores, hablo de la risa mágica, sacra, catártica, fértil, sanadora, liberadora y, si me lo permiten, profundamente femenina.

BAUDELAIRE.- Por supuesto que es profundamente femenina, de ahí mi adoración por la mujer, que representa todo en lo que yo creo.

BERGSON.- Es a esa dimensión  precisamente a la que me refiero en mi libro La Risa cuando digo que “la risa necesita un eco. Escuchadlo y advertiréis que no es un sonido articulado, neto, acabado; es algo que requiere prolongarse, repitiéndose gradualmente; algo que comienza en un estallido para continuar retumbando, lo mismo que el trueno en la montaña”.

Mod.- ¿Creen ustedes que quedan reminiscencias de las celebraciones paganas en nuestras celebraciones actuales?

BERGER.- Seguro, nos llegan fruto del sincretismo de ambas culturas. Por ejemplo, de las bacanales, dionisíacas o saturnales derivan las fiestas de los santos inocentes, de los locos o los carnavales; así como la danza, la máscara, la burla y, como hemos dicho anteriormente, la comedia y la tragedia. Y aquí tengo que hacer una puntualización importante. Ya en la antigüedad se aplicó la fórmula básica por la cual la incorporación significa contención. Una fórmula excelente, dicho sea de paso, para contener todo tipo de revolucionarios. Podría decirse que la comedia, como arte escénica actual, es uno de esos reductos de contención de la experiencia de lo cómico, ritualizada bajo formas  socialmente aceptables y confinada dentro de los límites del escenario teatral. El público se ríe en el teatro y eso puede servir para evitar que se rían en y de las representaciones solemnes  a cargo de la religión y del Estado.

Mod.- Por tanto, a modo de broche de este bloque, podemos calificar la risa y lo festivo en el contexto socio-cultural popular como una negación del orden y un principio generador de subversión. Pero debemos señalar que  a pesar de la salvaje represión que sufrió, sobre todo a partir de la estructuración industrializada, el espíritu inicial pudo sobrevivir en el Medioevo y parte del Renacimiento a través de la religiosidad popular como las fiestas de locos, el teatro de calle, la figura del bufón y   la creación de obras maestras de la literatura en las que  lo cómico y la risa se convierten en ejes centrales: El Quijote, Gargantúa y Pantagruel, La Celestina, etc.

BERGER.- Me gustaría comentar un hecho anecdótico y casi desconocido al hilo de lo que acaba de decir usted y que figura en La Cultura de la Risa en la Época Medieval, de Mijail Bajtin:   La risa Pascual (risus paschalis). En la Europa medieval cristiana, dentro de esta misa de Pascua, se animaba a la congregación a reír sonoramente para celebrar la Resurrección. Los predicadores contaban anécdotas y chistes obscenos. Esta práctica se mantuvo hasta tiempos modernos en algunas localidades.

RIVERO.- No olvidemos que la celebración de Pascua y resurrección cristianas coinciden con el solsticio de la Primavera y el renacimiento de Dioniosos .

BAUDELAIRE.- Me lo ha quitado usted de los labios. Sus ojos, su piel y su palabra llevan impresos la luz y el color de su cálido país de origen. Brindo por ello, bella Paulina.

RIVERO.- Va a conseguir ruborizarme, Charles. O quizá sea el vino…

BERGER.- Perdón por interrumpir este delicioso flirteo pero quería hacer un último apunte antes de pasar a la siguiente cuestión.

El Elogio de la Locura de Erasmo de Rotterdam se puede considerar la obra puente entre la cultura cómica de la Edad Media y las interpretaciones modernas de lo cómico.

Mod.- Señora, Señores, pasemos sin más dilación a la última cuestión de esta noche: ¿Qué papel juega el Arte en todo esto?  Soy consciente de que este tema merece por sí solo su propio debate pero, dado que no es el tema central de esta tertulia, les ruego brevedad en sus intervenciones, pues estamos prácticamente fuera de tiempo. Lo siento, así es la televisión.

Estableciendo un puente entre los dioses, la risa y el arte quiero citar de nuevo a Friedrich Nietzsche, que dice en su Ciencia Alegre que “el hombre superior es el niño dionisíaco, que juega a ser algo distinto cada día. El concepto supremo del Arte.” La idea es que el ser humano debe disolverse a través de la risa para reconfigurarse como obra de arte viviente, siempre en movimiento. Sr. Bergson, tiene la palabra.

BERGSON.- Bien, digamos que estoy en parte de acuerdo con la idea que plantea Nietzsche, solo que yo ubicaría la risa no como medio sino como consecuencia. Lo cómico se balancea entre la vida y el arte, y la risa también tiene algo de estético, pero  sólo aparece cuando la sociedad y la persona comienzan a tratarse a sí mismos como obra de arte. ¿Cuál es el objeto del arte? Si la verdad llegase directamente a nuestros sentidos y a nuestra conciencia, si pudiésemos entrar en comunicación directa con las cosas y con nosotros mismos, creo que el arte sería inútil, o más bien que todos nosotros seríamos artistas, pues nuestra alma vibraría entonces continuamente al unísono de la naturaleza. Entre la naturaleza y nosotros, más aún, entre nosotros y nuestra propia conciencia se interpone un espeso velo para el común de los seres humanos, pero sutil y transparente para el artista y para el poeta. Esa es pues la finalidad del arte: Desvelarnos la verdad.

Mod.- Perdone que le interrumpa Sr. Bergson pero, a colación de lo que acaba de decir, me gustaría citar una célebre frase de Pablo Picasso. “El arte es una mentira que nos permite decir la verdad”. ¿Es a esto a lo que usted se refiere?

BERGSON.- Sí, yo no lo hubiera expresado mejor.  Por otra parte y conectando con el tema central de la risa, la vida real sólo nos provoca risa cuando la observamos como público. Y es la comedia el arte que mejor se ocupa de esto. Nos gusta reír y cualquier pretexto es bueno para hacerlo. Además, el rebote de lo cómico es infinito, como los armónicos que siguen a un sonido musical fundamental. Para terminar diré que el arte, especialmente el de la alta comedia, tiene el poder de aislar las emociones en una especie de burbuja para que sea posible el fenómeno de la risa.

BAUDELAIRE.-  “Sin arte la vida sería un error” dice también mi amigo Friedrich. ¡Qué gran verdad!  El arte es sin duda esa bella mentira que comunica las múltiples dualidades opuestas entre sí, contenidas en la vida del ser humano y en su proyección exterior e interior. Pero a pesar de secundar lo que se ha dicho sobre la comedia, permitan que mis preferencias se inclinen más hacia la poesía y hacia el arte de la caricatura.

BERGER.- Quiero retomar el enfoque del principio de esta tertulia. El arte tiene en común con el juego y la risa esa capacidad para conjurar un mundo hecho de la misma materia de los sueños. Pero el arte además genera una ilusión de trascendencia en el ser humano que, aunque momentáneamente, le hace participar y disfrutar de su dimensión espiritual como una experiencia vívida y real.

Mod.- Está usted hablando de lo que comúnmente llamamos “una experiencia religiosa”?

BERGER.- Sí, podría llamarse así, pero en un sentido esencial del término. Estaríamos hablando de una dimensión salvadora del juego, de la risa y, por supuesto, del arte.

BAUDELAIRE.- No empiece otra vez con el discurso teológico Sr. Berger. Ahora que me estaba reconciliando con usted. Tómese un vino, que el vino invita al juego y a la risa. Y le aseguro que también le ayudará  a entrar en un estado de ensueño maravilloso que sublima todas sus percepciones.

Mod.- Charles, por favor, no me obligue a invitarle a salir del plató antes de tiempo.

BERGER.- Dice Homero que “Quien sobrevive a los críticos ríe el último”.

BAUDELAIRE.- Touché, Sr. Berger.  Y usted, señora moderadora, debería usted tomarse las cosas con más filosofía y sentido del humor, sobre todo en este contexto, ¿no le parece?

Mod.- Gracias Charles por su sabio consejo, lo tendré en cuenta, pero no tengo tiempo para discutir con usted. Si no tiene nada más que aportar a la conversación puede irse cuando le plazca. En cualquier caso ha sido un honor poder contar con usted esta noche y sus aportaciones han sido muy valiosas. Muchas gracias.

BAUDELAIRE.- Sí, tengo algo más que añadir: Recuérdeme que la invite a bailar cuando salgamos de aquí. Gracias por sus halagos y por el vino, era excelente.

A usted Paulina, la espero impaciente para cumplir sus deseos más ocultos, o para reír, simplemente. Beso su mano.

Mod.- Sra. Rivero, ¿quiere usted cerrar esta última rueda de intervenciones?

RIVERO.- Sí, gracias. Voy a ser muy breve, porque el tiempo apremia y porque ya se ha dicho casi todo lo que yo podía aportar sobre el arte en este contexto. Sólo quiero matizar una idea en la que parece que hay consenso. Tanto la tragedia como la comedia, y la risa provocada por esta última, juegan un papel similar al que juega el arte en el pensamiento de  Heidegger: Arrancar al individuo de la cotidianeidad en que se mira sin ver y se oye sin escuchar, para llevarlo a ver y escuchar de una manera nueva y diferente. Y para concluir diré que podemos lograr una visión más amplia de la realidad si, en lugar de elegir una teoría sobre otra, complementamos una con otra ubicándolas desde las perspectivas de cada uno de sus intérpretes.

Mod.- Gracias Sra. Rivero por terminar con esa visión conciliadora. Gracias a los cuatro por su presencia y por sus lúcidas ideas. Ha sido un  privilegio y un verdadero placer compartir con ustedes esta velada. Gracias también al pensamiento presente de nuestros contertulios ausentes, el Sr. Spinoza y el Sr. Nietzsche.

Me despido de todos ustedes haciendo un repaso de la bibliografía que se ha citado en la tertulia, así como algunas otras recomendaciones bibliográficas que  pueden consultar si les interesa profundizar en el estudio de la risa desde un punto de vista filosófico y artístico.

Señoras, Señores, les  deseamos buenas noches, buenos sueños y una última recomendación: ¡Aprendan  reír!