Investigartes: Artes, Educación y Filosofía

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El trabajo con el "Sí mismo" del Actor

Es evidente que, a diferencia de otro tipo de artes, el actor trabaja fundamentalmente “consigo mismo”, con sus emociones, su mente, su voz, su cuerpo ...Esto dota de una especificidad singular que obliga al artista a renunciar al objeto para hacerse ver, sino que implica necesariamente un expo-nerme directamente, una suerte de continua comunicación con el público. En este aspecto, la aparición de nuevos mass media y formas de entretenimiento como el Cine, la TV y otros, ha obligado al Actor y al Arte Dramático a buscar nuevas formas de expresión que permitan dirigir el mensaje.

Desde los años 60 del pasado siglo, la calle ha sido visitada una y otra vez por el mundo del Teatro; Vacíos la mayoría de las Salas, la “Performance” se gestó como la llamada teatral a un mundo que se olvidaba de los ecos proféticos de Melpómene, la Performance supuso una vuelta más de tuerca en el dominio del Actor del Cuerpo, de las emociones, de renunciar a la protección de las fronteras del escenario y convertirse el mismo artista en el medio, exponiéndose públicamente a un acto real que no es simulado ni dramatizado, sino “viviente”:

La performance es un acto vivo, hecho por un ser vivo, delante de personas vivas”

Mochen Gerz

Se trata además, de una posibilidad de alianza del Arte Dramático con otras artes plásticas, como la pintura. El Teatro se sale en busca del hombre allí donde el hombre vive y muere y a la calle. Y escapándose de los estrechos márgenes del confinamiento espectacular de la Modernidad, renunciando además en buena parte a su carácter de modo de subsistencia, interpela al hombre cuestionándole sus afanes consumistas, su incapacidad de observar la belleza y de vivir por algo más que pos sus estrechos intereses monetarios: Es el tiempo del Teatro de la Crueldad, de las crucifixiones públicas de los actores en performance que denunciaban la masacre ecológica del Planeta, es el tiempo de los actores en la cárcel, por que, entre otras cosas, se negaban a actuar bajo consignas políticas o partidistas......


El Teatro Performativo debía asumir su función de voz de la conciencia y para ello nada mejor que acudir a la memoria y emociones visuales del espectador tal y como hace la publicidad de los grandes almacenes, aunque ello implique la incomprensión generalizada de las sociedad


El Teatro se convirtió en acontecimiento teatral, se convirtió en realidad mítica del Dionisos desgarrado, se convirtió en un ritual de iniciación de un teatro nuevo que pone al descubierto el mal esencial de la vivencia sensual genuina, de la falta de desarrollo de las energías espirituales”

Herman Nitsch

Se produce un intenso sentimiento del mundo del Teatro de acudir a la calle a pronunciar sus mensajes, unos mensajes que, más allá de los diferentes estilos y voces, de las profundas contradicciones y equivocaciones que la ausencia de un discurso claro y una misión filosófica, insistían una y otra vez en la necesidad de “Mirar de otra manera” un mundo que se tambaleaba entre las crisis nucleares, la voracidad del consumismo y la degradación ecológica, el paro masivo y la angustia existencial..............y es que , aún en los confusos y convulsos años post guerra mundial, el Teatro nunca ha podido olvidar su compromiso catártico con lo real:

Un actor afila su mente y su cuerpo, y de alguna manera se ofrece él mismo como cosa sacrificial, se cosifica en el sentido de convertirse en recipiente de unas ideas que le sobrepasan porque no sabe muy bien de dónde vienen, de alguna manera se convierte, mientras dura la actuación en Vaso Sagrado que recoge la Aphrodisia Divina”

Peter Brooks “El Teatro y lo Sagrado”.

Sin embargo, toda esta emergencia de energía desbordante se estrelló contra un muro de incomprensión social, sobre todo porque a ni modo de ver insistía en disputar el territorio de la Publicidad y el Marketing a la hora de entablar comunicación con el público: Los sentidos. Ante el fracaso de dirigirse una y otra vez al mundo mental del espectador; muchos esfuerzos teatrales se centraron en dirigirse exclusivamente al mundo sensorial, en vez de tratar de transcender los mecanismos de embaucamiento e hipnosis sensorial que la publicidad instauraba para encauzar las emociones hacia el consumo compulsivo.

No cabe duda alguna que el Actor es hoy en día una ejemplificación contemporánea de aquel viejo “cuidado de Uno mismo” que tiene su honda raigambre en la Filosofía Clásica y que el Teatro mismo es una creación de aquel deseo de hacerse virtuoso que proclamaba la Filosofía. Como ya hemos advertido las ceremonias teatrales eran vistas como un ejercicio de Filosofía. No hay Teatro sin filosofía. Y esto debemos repetirlo una y otra vez, porque, sí amigo lector, aquí está la solución al enigma del hecho teatral en nuestro mundo actual, aquí está su justificación atemporal. Es aquí, en este sendero abierto por el Profesor Livraga, dónde todas las personas del Mundo del Teatro podemos encontrar la explicación del desarraigo del género al que nos dedicamos.

La Filosofía y el Teatro se necesitan mutuamente, ambas se encuentran muy agredidos por el materialismo de nuestro tiempo, nada más enfrentado al materialismo que estas dos disciplinas. Para empezar, para los Filósofos clásicos la Filosofía era un “Arte de Vivir”, lo que nos emplaza directamente a la vida como una arte, una actividad artística, al igual que el Arte Dramático. ¿A que nunca lo habíamos pensado? Nuestra vida puede ser una Obra de Arte.......sugerente, verdad amigo lector?.....

En segundo lugar, y citando a Platón en “Apología de Sócrates”, la Filosofía sería un Arte de vivir, “ocupándose de uno mismo”, es decir, es uno mismo, el mejoramiento de uno mismo, el objeto de este arte de vivir que es la Filosofía....¿Acaso no es el Arte Dramático aquel en que se funden Artista y Obra de Arte? ¿No es el actor mismo, CONVERTIDO EN PERSONAJE, el resultado de la actividad artística?

Como en la Filosofía a la manera clásica, se es Artista y Obra artística a la vez(El Director en el Arte Dramático, como el Maestro en la Filosofía, son sólo guías necesarios del camino)...

En tercer lugar, La Filosofía es el Arte de Vivir ocupándose del mejoramiento de Sí mismo a través de la Búsqueda de la Verdad(Sócrates).........¿No es siempre un deber ser lo que el Actor encarna en el escenario? El Deber Ser en lo personal, el Deber Ser ante la Injusticia, etc...

Ahondemos un poco más , amigos lectores, en el concepto de filosofía del que hablamos . la filosofía ha sido siempre una PRÁCTICA, una forma de vida, un ejemplo monumental de hasta que punto el concepto mismo de Filosofía, era identificado como Vida filosófica, lo constituye sin duda la Apología de Sócrates de Platón; Se trata de un momento de tensión máxima entre la forma de vida propia del Filósofo, ya que `la vida filosófica es entendida por Platón como presupuesto necesario para poder dedicarse a Asuntos como la Productividad, las actividades económicas, los asuntos públicos y la Política misma, actividades expresamente reservadas para aquellos que son virtuosos.

Sócrates insiste una y otra vez, (más preocupado por instruir a sus propios jueces que por hacer su propia defensa, lo cuál es en sí mismo un ejemplo de cuidado de sí, como veremos más adelante), que, efectivamente, las tareas propias de ocuparse de Sí mismo supone expresamente presupuesto previo de las otras:

¿Qué tratamiento, qué multa he merecido por haber creido que debía renunciar a una vida tranquila y descuidar aquello que la mayoría de los hombres se empeña : fortuna, interés privado, mandos militares, éxito en la tribuna, magistraturas, coaliciones, facciones políticas?.

Sócrates, aún en el trágico contexto de un Proceso Judicial que puede acabar con su vida, ni oculta ni minimiza, que, efectivamente, la tarea de ocuparse de Sí mismo, supone un cometido concreto y práctico, diferenciado, cuando no opuesto a las propias del hombre común y corriente

¿Me acusáis por haber preferido hacer a cada uno de vosotros en particular el que considero el mayor de los servicios, tratar de persuadirle de que se preocupe menos de sus propios asuntos que de su propia persona?.

Así, Sócrates entiende que el mayor de los servicios no supone en ningún caso una manera de estar en el mundo, o de llevar sus asuntos, sino precisamente prestarse a sí mismo más atención, haciendose virtuoso, y posteriormente acometer las cosas propias del afuera del hombre y ella será la base para formular la acusación de corromper a la juventud.

No contento con ello, con esa exhortación a despreocuparse por los asuntos cotidianos, Sócrates repite insistentemente que para prestarse atención, para iniciar una relación consigo mismo, para ocuparse de sí mismo, es requisito necesario e imprescindible tener tiempo libre, el número de veces en que se utiliza esta expresión, (seis) es incluso sorprendente:

¿Qué puede convenir a un pobre bienhechor que necesita tiempo libre para exhortaros?.

Aún más explícito es Sócrates cuando afirma sin ambages que los mejor situados para realizar las tareas más dignas ( es decir, las de ocuparse de sí mismos), son sin duda, los hijos de las familias ricas(no por ser más ricas claro está), ya que son estos y no otros los que tienen más tiempo libre:

Además, los jóvenes que me siguen espontáneamente, teniendo mucho tiempo libre, por que son los hijos de las familias ricas ...

Muy contrariamente a lo que debería suponer su defensa ante una acusación de distraer de sus obligaciones a la juventud, Sócrates en clara actitud Parresiástica, no sólo se despreocupa de la condición de jueces de sus acusadores, sino que induce a una especie de juego con el interlocutor en el que se exhorta a comportarse de otro modo.


He querido exponer con cierto detenimiento esta raiz filosófica del arte de vivir, para mostrar hasta que punto es similar estas palabras que parecen yacer en libros que desgraciadamente pocos actores leen, con el trabajo cotidiano de cualquiera de aquellos que nos dedicamos, profesionalmente o no, al teatro.

El actor es su propia obra de arte. Es el único artista en que no hay disyuntiva Artista-obra, un actor debe pues “cuidar de sí mismo” continuamente, dirigirse continuamente, saber qué tipo de estímulos o cualidades rodearse para ser capaz de interiorizar y mostrar al público de forma veraz el cúmulo de emociones, actitudes físicas, actitud mental, y los sueños de su personaje. Un actor puede pasar horas y horas ensimismado en una postura física que le permita “entender” al personaje. Como Stanislawsky, que permaneció varios días encerrado en una almena de un castillo para entender a Hamlet, o como cualquiera de nosotros cuando nos autpropiciamos una vivencia o una actitud física para “quedarnos” con la cadencia de un personaje.

Ese TEMPO del actor es sin duda el “tiempo libre” del que nos hablaba Sócrates, el tiempo para si mismo del filósofo es el tiempo para sí mismo del actor en tanto que Actor y Filósofo a la vez. Si Sócrates es reprendido en ese increible libro que todo actor debería leer “Apología de Sócrates” por dedicar demasiado tiempo a si mismo, y “distraerse” de lo que sus jueces entendían como “las tareas propias de la republica”, otro tanto puede decirse del actor vocacional, que por nada del mundo permite que ninguna tarea por muy “rentable” que sea le aparte de su cuidado de sí.


Queda pues, clara que la tarea de ocuparse de uno mismo es una tarea concreta, práctica, tan práctica que necesita dedicación exclusiva, y desviarse de las tareas en que se afanan la “ mayoría de los hombres”, pero, ¿cuál es esa tarea a la que Sócrates exhorta y por la que se considera “bienhechor de la juventud”, siendo, en cambio condenado a muerte y malhechor por el tribunal? . Es más, ¿ quién o qué es exactamente ese “uno mismo”, del que hay que ocuparse?




A lo que declaramos hace poco: que sería preciso buscar primero lo que sea ese “si mismo”, pues ahora, en lugar del sí mismo absoluto hemos tratado de encontrar lo que es cada uno en particular, cosa que quizá nos sería suficiente, ya que decíamos que el Alma era lo más importante que hay en nosotros.

Aún más explicito será cuando llegue a identificar al hombre mismo con su Alma:

¿ Hay algo más evidente pues que el hombre mismo sea su Alma?

Quisiera parar someramente sobre expresiones que utiliza Sócrates y que me parece harto importantes para lo que nos ocupa: La diferenciación que establece entre lo que sea el Sí mismo Absoluto, y lo que es cada uno en particular. De manera que la figura del Sí Mismo es su Alma, y es, según Sócrates, Un Alma particularizada.

Esta Alma particular que sería cada hombre, es nada más y nada menos que La Verdad del hombre. Sócrates profundiza rotundamente en la identificación del SÍ Mismo como Alma en gran cantidad de exhortaciones que insisten sobre la misma idea : Es mi alma quien habla contigo, es a tu Alma a quién me dirijo cuando expreso mi Amor, quién ama por ti mismo y no por lo que tienes o dices es quien ama tu alma. El Alma como verdad definitiva y eterna del hombre :

Por ello, si alguno estuviera enamorado del cuerpo de Alcíbiades, no era a él quién amaba, sino a alguna cosa de Alcíbiades.

Y también:

Te ama, pues, quien ama tu Alma.

Queda pues, claro que para Sócrates la verdad de Uno mismo es el Alma particularizada, aquello que debe ser objeto de cuidado, la figuración del Sí Mismo que debe ser conocido por cada hombre y acceder a sí a su verdad, y, en definitiva, a la superación de lo corporal para proceder a la contemplación beatífica del Mundo de las Ideas. Las ideas, como realidad verdadera, tiene en el Alma del hombre su dominio, de manera que ocuparse de Uno mismo es, indefectiblemente ocuparse del Alma, que sería a su vez el verdadero hombre :

Por tanto es justo pensar así, : que al conversar tú y yo, intercambiando pensamientos, son las Almas las que conversan.

Siguiendo con nuestra argumentación, quedaría por definir, una vez claro a qué se está refiriendo Sócrates cuando habla del Sí mismo, en qué consiste, por fin, esa tarea que debe eclipsar a todas las demás, esa ocupación Sublime digna sólo de un filósofo, esa ocupación es la que establece el frontispicio de oráculo de Delfos : Conócete a ti mismo.

No se nos puede escapar que esta expresión el Conócete a ti mismo, ha sido dotada de un gran valor e intensidad, privilegiándola de tal manera que incluso, en el decir de Michel Foucault

Fue la manera en que la filosofía occidental rehizo su propia historia.

Este pensador hace referencia a un fenómeno que denominaría giro cartesiano en el quehacer epistemológico, y que permitiría, a la postre, presentar el conócete a ti mismo como una expresión de autoconocimiento teórico, como fundamento de una determinada moral, y como fundamento a su vez de una determinada relación con los dioses.

Según Michel Foucault, el momento cartesiano recalificó el punto de partida de la expresión, y a su vez descalificó la noción de Ocuparse de Sí en el sentido que le estamos dando, refiriendo el autoconocimiento como forma de conciencia, como evidencia que se da al intelecto, relegando a la penumbra la noción de ocupación de Sí, de prácticas de Sí.

Nos alejamos transitoriamente (y también aparentemente) de esta interesante cuestión abordando de nuevo los textos de Platón, en esta incursión, esta vez llegando al último tramo del camino, el de concretar de qué habla realmente Platón cuando refiere el conocerse a Sí mismo, como Ocupación de Sí, y ello tras definir este Sí Mismo, como Alma.

Pues bien, si hemos de atenernos a aquello que refiere los diálogos de Platón, bajo el concepto de conocerse a Sí mismo, Platón abarca todo un conjunto extremadamente rico y denso de nociones, prácticas, manera de ser, y, expresamente, de técnicas, que permitirían el acceso a la verdad de uno mismo, el cuidado de la propia Alma. Especialmente interesante son en este punto, los diálogos Fedón y El Banquete. Hemos de recordar al lector el gusto de Platón por resolver los temas de uno a otro diálogo, de manera que esta cuestión transversal ha de solucionarse rastreando al propio Platón, siguiéndole, o persiguiéndole casi, a través de sus textos.

En el Fedón, Platón va a realizar una exposición cuidada, casi sistemática de una serie de técnicas, concretas, destinadas a la concentración, el fortalecimiento del Alma en torno a su eje, el recogimiento, pero, sobre todo, destacan, por la importancia que le da Platón, las técnicas de prueba, resistencia y purificación:

Un filósofo debe tomar en las manos su alma.

La idea que desarrolla Platón es que, siendo Uno mismo lo Real en el Hombre, El Alma, la manera que tiene éste de acceder a la misma es mediante una serie de técnicas para separar el Alma del cuerpo:

Por lo tanto, persuadida de que no tiene que oponerse a esta liberación, el alma del filósofo debe ejercitarse en mantenerse alejada de los placeres, de las pasiones, de los temores...

En ese ejercitarse, está la clave para Platón, de que el Alma pueda, cuando el cuerpo se corrompe, partir al verdadero Mundo de dónde viene, de manera que toda la vida del filósofo debe ser un continuo ejercitar en técnicas de separación del cuerpo y del alma;

¿Te parece pues, en general, dijo Sócrates, que la actividad de semejante hombre (el filósofo) no se aplica al cuerpo, que por lo contrario se separa lo que más pueda de él y se dirige al Alma?


Hoy día el actor es , creo, el único superviviente de este “cuidado de sí” que centraba la práctica de la Filosofía. Y el actor de hoy se cuida a sí mismo, se trabaja a sí mismo desde una perspectiva más secularizada, más pragmática quizá, pero todos aquellos lectores que me estén leyendo saben que no sólo se “cuidan la voz” o tratan de no resfriarse.......va mucho más allá, saben que tienen que cuidar sus impulsos, sus emociones, mantenerse cerca de aquellas cosas y estímulos que les favorecen y potencian y alejarse de forma vehemente de aquello que le perjudica, que le resta..... está mucho más cerca de la Filosofía a la manera clásica de lo que creen.....................


Platón, Apología de Sócrates, Capítulo 5, Madrid, Edicomunicación, 1999.

Idem, Capítulo VI

Idem, Capítulo VI

Idem, Capítulo XIII.

Idem, Capítulo VIII.

Idem, Capítulo XXV.

Técnica de Sí, practicada específicamente por Sócrates y analizada por diversos autores como actitud parresiástica.

Platón, Alcibíades, Madrid, Gredos, 1973, 130 d.

Idem.

Idem.

Ibid, 122a.

Idid, 136a.

Michel Foucault, Discurso y verdad de la antigua Grecia, Barcelona, Paidos, 2004.

Platón, Fedón, Madrid, Gredos, 1986, 100a.

Idem, 106c.

Idem, 114d.