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Todavía una crisis

Por: Eduardo López.

Me piden que hable de la crisis económica, como si yo supiera algo de esto.

Lo más que yo sé es, que ya José advirtió al Faraón, para que fuera un hombre prudente y no malgastara, y que en época de bonanza, guardara para las épocas de crisis y eso, como ya no todos sabemos, está en el Génesis del Antiguo Testamento.

Pero claro, eso en el mundo actual no puede pasar, aquí ya nadie sueña, y por supuesto la buenaventura viene asociada a un mensaje de texto en el móvil, lo cual no da para más que unos pocos caracteres.

Así que, ante la falta de augurios, nos ha pillado por sorpresa, nadie sabía lo que iba a ocurrir, todos esperábamos, treinta, cuarenta años de bonanza, vamos la hipoteca.

De repente, aquellos que han seguido los dictados más neoliberales, se vuelven hacía el keynesianismo, se vuelve hablar del “new deal”, de Obama –menos mal que tenemos a Obama-, del intervencionismo estatal, y nosotros nos lo creemos y estamos más tranquilos, al menos hasta que asoma el fantasma del paro acechando a nuestra puerta y nos da un telele.

Al final, nada de nada, todo volverá a su cauce, y es que hay binomios que nunca fallan: Las pérdidas se socializan. Los beneficios se privatizan. Y está claro que todo lo que los diferentes erarios públicos han venido recolectando en momentos de expansión, vuelve a las mismas manos en momentos de crisis.

Eso debe ser, lo que llaman activo circulante.

De todas maneras, a nosotros los ciudadanos, verdaderos sufridores, de esta situación nos importa bastante poco lo anterior, sabemos que el capital nunca está el suficiente tiempo en nuestras manos, y ello a pesar de que hasta soñamos con él.

Yo, sin embargo, prefiero no pensar en esta crisis pasajera e ir adonde nos llevó la imaginación de Antonio Vega, o hacia la táctica o estrategia de Benedetti,

Enmudeció la palabra, ahora sí que estamos en crisis.

Cómo sobrevivir, sin dinero, y sin palabras de amor, cuándo ya ni una mujer desnuda y en lo oscuro, puede ser tu chica de ayer.

Esta primavera, hemos muerto todos un poco, y ni tan siquiera tenemos dinero para nuestro entierro, así que tendremos que cubrir con nuestros cadáveres este nuestro planeta Tierra que se encuentra en momentos de recesión.